¿Quién dijo que todo está perdido?

 

Ruanda: de la agonía a la esperanza. La historia de una nación que supo mirar hacia adelante

En el año 1994, Ruanda sufrió uno de los genocidios más grandes de la historia humana. La etnia Tutsi fue casi aniquilada, y más de un millón de personas perdieron la vida.

Con el país devastado, parecía imposible hablar de desarrollo. Sin embargo, a partir del año 2000, con Paul Kagame en la presidencia, una recuperación, con el foco puesto en ciencia, tecnología y comunicación, comenzó a vislumbrarse.

Romain Murenzi fue Ministro de Ciencia durante ocho años, y durante su gestión se formuló el plan “Visión 2020”, por el cual los ruandeses se propusieron llegar a ese año con reconocimiento internacional en ciencia y tecnología.

Así, y con ayuda de sus socios comerciales, Ruanda puso inicio a su reconstrucción, desde el avance científico aplicado a las necesidades de sus habitantes.

Los resultados de esto están a la vista, hoy Ruanda tiene los índices de alfabetización y salubridad más altos de su historia; 80 mil ruandeses están matriculados en la universidad (a diferencia de los 3 mil anteriores al genocidio); el crecimiento económico de los últimos años promedia el 8%, y más de la mitad de la población tiene teléfono celular.

Por eso, si bien sigue siendo un país muy pobre y con mucho por hacer, los cambios y las transformaciones ya comenzaron; las instituciones lo hacen y la gente lo siente.

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