Escuelas de un dólar

¿Irías a un colegio privado que sólo cuesta U$S1? Conoce de qué se tratan estas escuelas de bajo costo

Sí, leíste bien. Estamos hablando de escuelas reales, donde hay profesores que enseñan distintas disciplinas a los alumnos, como en cualquier establecimiento educativo, con la diferencia de que no son escuelas públicas ni son privadas de altos aranceles. Estas escuelas se conocen en el mundo como escuelas de bajo costo.

En algunos países del sudeste asiático y en muchos de África, ya existen y causan furor. En América Latina se conocen algunos casos pero sin demasiado éxito todavía. Te contamos qué son, cómo funcionan y por qué existen.

Son pequeñas escuelas privadas en zonas con altos niveles de pobreza, que funcionan con un arancel muy bajo de entre 1 y 10 dólares al mes, donde los niños pueden encontrar ciertos niveles básicos de formación.

Tal vez te estés preguntando si no existen las escuelas públicas en esos lugares. La respuesta es que sí, existen, pero por algo aparecen estas nuevas escuelas de bajo costo, y es por diversas razones.

La mitad de los alumnos del sudeste asiático que cursa cuatro años de escolaridad primaria, no puede leer correctamente (lo mismo le pasa a un tercio de los estudiantes africanos). En India, por ejemplo, el 60% de los niños de hasta 14 años lee peor que uno que haya finalizado dos años de escolaridad en el promedio de otros países.

Por otro lado, alrededor del 25% de los maestros y profesores de las escuelas públicas tanto de África como de India, Pakistán y otros países del sudeste asiático, no asisten a las escuelas a dar clases.

Como si fuera poco, la superpoblación de los establecimientos educativos y las distancias que tienen que recorrer los estudiantes en muchos casos, no contribuyen a un ambiente propicio para la formación.

Por todas estas razones (cuando la escuela pública, que debería funcionar, no funciona), una alternativa surge como necesidad para aquellos que no pueden enviar a sus hijos a las escuelas privadas tradicionales pero que están preocupados por la educación de sus hijos.

Esta alternativa son las escuelas de bajo costo, que funcionan de forma precaria pero eficiente. Cobran un arancel mínimo para los maestros y la manutención de los pequeños establecimientos, que en algunos casos son depósitos viejos o hasta contenedores adaptados. Aunque, a raíz del crecimiento y los buenos resultados que se han obtenido en varias de ellas, gracias a los aportes de la comunidad, algunas organizaciones sin fines de lucro y algunos grupos empresarios internacionales (Facebook, por ejemplo), ya han comenzado a brindar aportes para sustentar las ya existentes y crear nuevas.

Sin embargo, y a pesar del conflicto que despiertan en algunos sectores que creen que no contribuyen y que segregan a la sociedad, la esencia de estas escuelas se mantiene intacta gracias a los padres de los alumnos que entienden que desde el aporte, cada uno de ellos tiene más posibilidades de reclamar y velar por la educación de sus hijos.

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