Los atascos

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Nota escrita por Giovanni Acevedo

[/vc_column_text][vc_separator color=»white» align=»align_center» border_width=»4″][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]Utilizar el auto diariamente se ha convertido para muchos citadinos en un dolor de cabeza. El mal estado de las vías y la deficiente dotación de señales de tránsito que ayudan a guiar al conductor en su trayecto son, para muchos, las razones de los atascos en las principales ciudades de América Latina.

Las administraciones de las ciudades más grandes le han invertido magnas sumas de dinero en soluciones a esta problemática. Sistemas integrados de transporte público, ampliación de la infraestructura vial, modernización de las señales de tránsito (incluyendo semáforos inteligentes) y algunas, han impulsado el uso de la bicicleta, como alternativa para bajar a los conductores de los autos. Si bien es cierto que el número de viajes diarios en bicicleta va en aumento en ciudades como Rosario (Argentina), Bogotá (Colombia), y Río de Janeiro (Brasil), esto no ha sido suficiente para descongestionar las vías.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]

En Colombia y Ecuador, las ciudades más importantes cuentan hoy con medidas para regular la circulación de autos privados y de servicio público. Según la patente, diferenciándose con el último número entre par e impar, los autos no pueden transitar en ciertas zonas en las horas pico. El incumplimiento a esta norma es castigado con sanciones económicas. Como reacción a este tipo de medidas, los ciudadanos con mayor poder adquisitivo compraron un auto extra, con el número de la patente opuesto, incrementado así la cantidad de autos en las vías.  Casi veinte años después de su implementación, y luego de pasar por varias modificaciones en su ejecución, la administración de Bogotá intenta crear nuevas formas para regular el uso del auto con impuestos extraordinarios a los conductores que quieran transitar sin ningún tipo de restricción.

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El listado de razones y medidas de choque alrededor de los atascos, está nutrido por múltiples renglones, sin embargo, hay algo que no depende del estado de las vías, ni de la tecnología de las señales de tránsito, ni de la cantidad de policías en las calles. La educación del ciudadano, o la cultura ciudadana, es para muchos expertos la mejor estrategia, no sólo para descongestionar las vías de las ciudades, también para mejorar la convivencia en espacios públicos, la interacción entre los peatones, los usuarios de vehículos con motor y los impulsados humanamente. Según un estudio publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID): “Cualquier estrategia exitosa de prevención de la violencia debe incluir medidas para reconocer y modificar comportamientos que responden a creencias, emociones y factores culturales”. No respetar los cruces peatonales, no respetar la luz roja, las señales de prevención, ni respetar el espacio de los demás usuarios en la interacción diaria, afecta directamente la movilidad y promueve violencia, incrementando el tiempo en los recorridos, los atascos y el estrés general.

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=»1/2″][vc_column_text]¿Qué pasaría si los autos no se detuvieran en el cruce peatonal? O, ¿qué pasaría si los autos no avanzaran si al otro lado del semáforo no hubiera espacio? ¿Y, si los ciclistas también respetaran las señales de tránsito y el espacio de los peatones?

El llamado, entonces, es para los ciudadanos, para que incorporemos educación en nuestra interacción con los demás en los espacios públicos, a que respetemos las filas en los sistemas de transporte, a que no crucemos por sitios prohibidos, a que utilicemos las luces de giro. El llamado es para que dejemos de utilizar la bocina del auto y comencemos a utilizar el sentido común.

Más información: https://publications.iadb.org/handle/11319/383?locale-attribute=es[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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