Lo más básico de la existencia es la alimentación.
El acceso a los alimentos es el derecho más importante de cualquier persona.

Huertas del mundo: Suecia

Ensuciarse las manos: el hobby de la comunidad

 

Hace poco te mostramos cómo son las huertas en Suiza. Ahora, nos vamos un poco más al norte y le cambiamos algunas letras al nombre del país para mostrarte las de Suecia.

El caso allí es que culturalmente las huertas son espacios de participación comunitaria.  Y las hay en todos lados. Cada espacio verde tiene una huerta, lo mismo que las terrazas de los edificios, y hasta unos terrenos ganados a un ferrocarril que no funciona más.

La gente y las escuelas locales van a las huertas comunitarias a trabajar, a retirar sus alimentos y a compartir espacios entre vecinos. Aquí algunas fotos:

#NoTiresComida

Huertas del mundo: Suiza

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¿Imaginas cómo son las huertas en Suiza? ¿Qué particularidades tendrán?

[/vc_column_text][vc_separator color=”white” align=”align_center” border_width=”2″][vc_column_text]En el imaginario popular, cuando se habla de “primer mundo” siempre suena Suiza como país referente. Veamos, pues, algunas cuestiones interesantes de sus huertas.

Por un lado, existe la Federación Suiza de Jardines Familiares, que cuenta con 23.000 socios en todo el país. Entre sus objetivos están el de promover la integración de la comunidad, contribuir en la alimentación sana de sus miembros y favorecer la biodiversidad.

Los Jardines Familiares son espacios semipúblicos, administrados por el estado, pero en manos de la comunidad, trabajados por los vecinos y para los vecinos. La producción de alimentos y flores es de todos. Sí, y funciona bien. Cualquiera de nosotros, si viviéramos en Suiza, podríamos formar parte de los Jardines Familiares.[/vc_column_text][vc_images_carousel images=”3504,3506″ onclick=”link_image” custom_links_target=”_self” mode=”horizontal” speed=”5000″ slides_per_view=”1″ autoplay=”” hide_pagination_control=”” hide_prev_next_buttons=”” partial_view=”” wrap=”” img_size=”480 × 640″][vc_column_text]

Además, existen huertas y campos privados con un funcionamiento muy particular. Cualquier puede ir y cosechar lo quiera llevar a su casa. Y aunque no haya nadie atendiendo, el vecino toma la producción que desea retirar y deja el dinero en un barril preparado a tales fines. Aquí hay una imagen:

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Cuéntanos, ¿existe algo así donde tú vives? ¿Crees que podrían funcionar estas huertas comunitarias en tu país?

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¿Quién dijo que a los niños no les gustan las verduras?

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Conoce Proyecto Brocolín, una idea que lleva a los más chicos a querer comer sano

[/vc_column_text][vc_column_text]En nuestro afán por hacer de la alimentación un tema de interés primordial en cualquier familia de América Latina, nos dedicamos a visibilizar casos y acciones que ya funcionan en algún lugar de la región o del mundo, para que te sirvan de estímulo en posibles transformaciones de tu vida, de la de tu familia y de la de tu comunidad.

En este caso, queremos mostrarte una idea surgida en España para que los niños coman sanamente a través de la diversión y a la vez generen conciencia sobre la alimentación saludable.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Se llama Proyecto Brocolín y consiste en juegos, charlas y cuentos en las escuelas, a modo de taller, en los que usando imágenes, videos y una mascota llamada Brocolín, los creadores del proyecto llevan a los niños el valor de comer de todo.

Sin decirlo durante las actividades, Proyecto Brocolín tiene el fin de generar hábitos alimenticios en los más chicos que fortalezcan su desarrollo físico y cognitivo. Los resultados son más que positivos en la mayoría de los casos. Los niños de familias que acceden al Proyecto Brocolín aceptan las verduras como parte de la alimentación y reconocen su valor desde la infancia.

Te invitamos a ver este video para que conozcas más cómo funciona.

¿Qué te parece Proyecto Brocolín? ¿Qué actividades similares conoces en tu país que fomenten la alimentación saludable entre los niños? ¡Cuéntanos!

[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_video link=”https://www.youtube.com/watch?v=cIxbXdomprA”][/vc_column][/vc_row]

La otra cara del desperdicio de alimentos

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Hambre, malnutrición, desigualdad y, además, cambio climático

[/vc_column_text][vc_column_text]¿Acaso puede tener algo bueno que un tercio de los alimentos producidos en el mundo se desperdicie? Obviamente, no.

El hambre, la malnutrición y la desigualdad están ligadas, de alguna manera, en mayor o menor medida, al derroche. Sin embargo, no son los únicos problemas que se pueden encontrar en relación a este tema.
El cambio climático es otro tema al que deberíamos ponerle el ojo. Es que según un informe reciente del Instituto PIK, la agricultura genera hasta un 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Entonces, además de todos los males ya mencionados, “si evitáramos que se pierda y se tire comida, bajarían también las emisiones y contribuiríamos a mitigar el cambio climático”, sostiene Prajal Pradhan, uno de los autores del informe.

Por otra parte, el mismo informe alerta sobre un posible aumento en los desperdicios, si China e India continúan “occidentalizando” su alimentación, es decir, agregando mayor consumo de carne a sus dietas. Es un tema que cabe destacar, que los países más ricos consumen más de lo necesario o, simplemente, lo botan a la basura.
Más allá, de este último dato, es nuestra responsabilidad como ciudadanos de países y un mundo con problemas de alimentación y medio ambiente, responsabilizarnos desde donde nos toca, para reducir el desperdicio de alimentos y entender que el cambio climático y una sociedad con hambre, son problemas comunes a todos.[/vc_column_text][vc_raw_html]

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¿Cómo no morir de hambre en las ciudades?

Más del 50% de la población mundial vive en zonas urbanas. ¿Cómo hacer para alimentar a todos?

Actualmente es sólo 50%, pero se calcula que para el año 2050, el 70% de las personas que habitarán el planeta tierra, vivirán en una ciudad o en una zona urbana.

Esto trae ciertas dificultades a nivel alimentación por dos motivos. En primer lugar, la alimentación en las ciudades es más “sofisticada” que en zonas rurales. La demanda de productos más elaborados y las carnes (que requieren mayor energía y son menos rendidores) obligarán a rever la optimización de tierras.

En segundo lugar, y es el tema que nos interesa en este artículo, el creciente cambio climático que en algunos casos inunda (y en otros hasta destroza) a las ciudades, presenta una amenaza en el acceso a los alimentos, fundamentalmente para los más pobres.

Por tal razón, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) advierte a los países y los insta a pensar las ciudades de forma sustentable, además de repensar los sistemas de abastecimiento de alimentos, donde se incluyan a los agricultores familiares a la cadena de valor.

Por otro lado, hace un fuerte hincapié en la reducción del desperdicio de alimentos, gran problema que se da en las ciudades.

El mensaje de la FAO es “integrar la alimentación en la planificación urbana” para llegar al año 2030 con el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sustentable número 11, que plantea tener ciudades inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

Finalmente, sugiere que los países intercambien ideas, experiencias y propuestas para  esta inclusión de la alimentación como tema importante en la urbanización, de modo que se estimule la puesta en práctica de las mismas.

¡Nos interesa tu opinión! ¿Qué ideas se te ocurren para garantizar la alimentación en las ciudades y lograr ciudades sustentables? Haz click aquí y envíanos tu idea

Conmovedor testimonio de cómo es el hambre

Entrevistada por Alejandro Fantino, la fundadora de Los Piletones relató su experiencia: “Yo sí puedo contar lo que es porque lo he vivido”.

Ver video de entrevista aquí

¡Aquí comen todos!

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¿Qué harías si encontraras una heladera llena de comida en la calle?

[/vc_column_text][vc_column_text]Queremos que conozcas una idea innovadora de valor social relacionada al mundo de la alimentación.

Hace rato te venimos contando sobre la cantidad de gente con hambre en el mundo y el desperdicio desmesurado de alimentos. Por eso, nos parece más que conveniente darle visibilidad a esta idea sencilla y transformadora que es fácilmente replicable en cualquier lugar.

Se trata de una “heladera social”. Así la llaman sus creadores, tres hombres de la provincia de Tucumán, Argentina, que tienen restaurantes y decidieron ubicar en la calle, junto a uno de los restaurantes, una heladera (o nevera) que llenan con los alimentos que no se vendieron o que les sobraron a los comensales.

De ella, las personas de bajos recursos o que viven en la calle, pueden tomar lo que deseen para comer de forma gratuita. Así, dos objetivos claros se cumplen: colaborar con la alimentación de los más necesitados y disminuir la cantidad de desperdicios.

Buena idea la de los tucumanos. ¿Te animas a proponerla en tu localidad? ¡Es muy fácil!

No olvides comentarnos si ya conocías esta idea o si quieres empezar a aplicarla.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

¿Cómo recuperar un espacio público?

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Tal vez la pregunta sea muy amplia, pero la respuesta que tenemos para mostrarte, vale la pena conocerla…

[/vc_column_text][vc_column_text]Esta nota fue redactada junto a los integrantes del Proyecto Huertas Móviles.

Se trata del Proyecto Huertas Móviles, una iniciativa de Bibiana, una vecina del barrio San Antonio Noroccidental, en Bogotá, Colombia.

La estación del tren de San Antonio, ubicada en un barrio deprimido, tenía, hasta hace poco más de un año, un terreno baldío donde gobernaban el vandalismo y la drogadicción. Sin embargo, ahora, es una huerta urbana donde crecen distintas variedades de frutas y verduras.

¿Qué pasó para que se diera esa transformación?

La comunidad, encabezada por Bibiana, una vecina comprometida, recuperó ese espacio a fuerza de insistencia y articulación con el sector público y otras organizaciones.

Una vez recuperado, tomaron la responsabilidad de administrarlo. Allí, Bibiana montó una huerta urbana que hoy abastece de frutas y verduras a vecinos y escuelas de la zona.

Y no sólo eso. También ofrece talleres para que la gente del barrio conozca cómo llevar una vida más sustentable y conformar comunidad; invita a los colegios para que los chicos entren en contacto con la naturaleza y hagan prácticas; y ofrece participación dentro de la huerta para personas con dificultades de inserción social y problemas de drogas.

Bibiana y la comunidad pudieron transformar ese baldío de vandalismo y drogas en una huerta y un espacio para todo el barrio. ¿Te animas a hacer lo mismo en tu localidad?[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Te invitamos a que conozcas más del Proyecto Huertas Móviles en su Facebook.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_gallery type=”flexslider_fade” interval=”5″ images=”3108,3106,3107,3103,3104,3105″ onclick=”link_image” custom_links_target=”_self” title=”Huértas móviles – Antes y después” img_size=”960 × 720″][vc_separator color=”orange” align=”align_center” border_width=”3″][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]

Otras notas enviadas por ONG’s

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[vc_row][vc_column width=”1/1″][vc_column_text]Unas 16 millones de toneladas de alimentos se pierden o van a la basura en la Argentina cada año, según un trabajo reciente del Ministerio de Agroindustria. De esa cifra que no alimenta a nadie, casi el 72% corresponde a hortalizas y frutas, y un 10% a supermercados, detalló una fuente oficial.

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